Limpieza bucal profesional Prevención
Eliminación del sarro y la placa por encima de la encía con ultrasonidos y pulido. Es una medida preventiva y de mantenimiento — no trata una periodontitis ya establecida.
Donostia · San Sebastián
La periodoncia es la parte de la odontología que se ocupa de lo que sujeta el diente: la encía y el hueso. Cuando falla, el diente se pierde estando sano.
01 — La especialidad
El diente no se sostiene solo. Está anclado a un conjunto de tejidos —encía, ligamento periodontal y hueso alveolar— que se llama periodonto. La periodoncia es la disciplina que diagnostica y trata las enfermedades de ese soporte.
El origen es casi siempre el mismo: la placa bacteriana que se acumula en el margen de la encía y se calcifica formando sarro. Bajo ese sarro, la respuesta inflamatoria del propio cuerpo empieza a destruir la fijación del diente. Primero se inflama la encía. Después se despega. Después se pierde hueso.
La diferencia clínica clave está entre gingivitis —inflamación de la encía, todavía reversible— y periodontitis, en la que ya hay pérdida de inserción y de hueso. La popularmente llamada «piorrea» es periodontitis en fase avanzada.
Un dato incómodo pero útil: la periodontitis es la principal causa de pérdida de dientes en adultos por encima de los 35 años, por delante de la caries.
02 — Autodiagnóstico
Ninguna duele. Ese es exactamente el problema. Si reconoces dos o más, merece la pena una revisión periodontal.
La encía sana no sangra, ni con el cepillo ni con la seda. El sangrado es inflamación, no una consecuencia de cepillarse fuerte.
La encía sana es rosa pálido, firme y ajustada al diente. Un margen rojo, brillante y abultado indica inflamación activa.
No crecen: la encía se retrae y expone la raíz. Suele venir acompañado de sensibilidad al frío en el cuello del diente.
La halitosis que no cede con higiene ni enjuagues suele tener origen bacteriano bajo la encía, no en el estómago.
La aparición de espacios nuevos entre dientes que antes estaban juntos, o una mordida que «ha cambiado», es signo de pérdida de soporte.
Notar que se acumula comida entre diente y encía, o que la encía «no aprieta», apunta a la formación de bolsas periodontales.
03 — Diagnóstico
El diagnóstico periodontal no se hace a ojo. Se hace con una sonda milimetrada que mide la profundidad del surco entre diente y encía, punto por punto, en seis puntos de cada diente. Ese número —y la radiografía que lo acompaña— define la fase y el tratamiento.
El surco mide 3 mm o menos y no hay pérdida de hueso en la radiografía. Si además sangra al sondar, hablamos de gingivitis: inflamación limitada a la encía.
Es la única fase completamente reversible. Tratada aquí, la encía vuelve a su estado normal sin secuelas.
Aparecen bolsas de 4 a 5 mm y la radiografía muestra ya una pérdida ósea leve. La encía ha empezado a despegarse del diente y bajo ella se acumula sarro que el cepillo no alcanza.
La pérdida de hueso no se revierte, pero la enfermedad se detiene con un tratamiento básico bien hecho.
Bolsas de 5 a 7 mm, pérdida ósea evidente y con frecuencia retracción de encía, sensibilidad radicular y movilidad incipiente en algún diente.
Aquí el tratamiento básico suele ser necesario pero no siempre suficiente: parte de las bolsas requerirán cirugía.
Bolsas de 7 mm o más, pérdida ósea severa, movilidad, migración de los dientes y a veces abscesos periodontales de repetición. Es lo que popularmente se llama piorrea.
El objetivo cambia: ya no es solo detener la enfermedad, sino decidir qué dientes son conservables y planificar el resto.
04 — Tratamientos
Los tratamientos periodontales no son alternativas entre las que elegir: son fases. Cada una se decide después de medir el resultado de la anterior.
Eliminación del sarro y la placa por encima de la encía con ultrasonidos y pulido. Es una medida preventiva y de mantenimiento — no trata una periodontitis ya establecida.
El estudio completo: sondaje de los seis puntos de cada diente, periodontograma, radiografías y análisis de factores de riesgo. De aquí sale el diagnóstico y el plan.
Los llamados «curetajes». Se limpia la superficie de la raíz por debajo de la encía, dentro de la bolsa, con anestesia local y por cuadrantes. Es el tratamiento nuclear de la periodontitis.
Cuando tras la reevaluación quedan bolsas profundas, se accede a la raíz levantando un colgajo de encía para limpiar y remodelar directamente lo que la sonda no alcanza.
En defectos óseos con la morfología adecuada, se emplean injertos y membranas para recuperar parte del hueso perdido alrededor del diente. No todos los defectos son regenerables.
Injertos de encía para cubrir recesiones gingivales, ganar encía adherida y corregir el contorno. Resuelve a la vez la sensibilidad de la raíz expuesta y el aspecto estético.
Recubrimiento radicular en las encías retraídas, tratando antes la causa: cepillado traumático, frenillos, posición del diente o pérdida de soporte.
La fase que decide el resultado a diez años. Revisiones cada 3 o 4 meses con sondaje de control. Sin mantenimiento, la recidiva de la periodontitis es la norma, no la excepción.
Estos son los tratamientos periodontales que realiza Clínica Achútegui Dental en Donostia. Ver la sección de periodoncia en achuteguidental.com →
05 — Más allá de la boca
Una periodontitis moderada mantiene una superficie inflamada e infectada del tamaño aproximado de la palma de la mano, en contacto directo con el torrente sanguíneo. La investigación de las últimas décadas ha documentado asociaciones consistentes con varias condiciones sistémicas.
La relación funciona en los dos sentidos: la diabetes mal controlada agrava la periodontitis, y la periodontitis dificulta el control glucémico. Tratar la encía mejora los parámetros metabólicos.
Existe una asociación documentada entre enfermedad periodontal y riesgo cardiovascular, ligada a la inflamación sistémica sostenida. Asociación no equivale a causa directa, pero es motivo suficiente para no dejarla sin tratar.
Los cambios hormonales aumentan la respuesta inflamatoria de la encía, y se ha asociado la periodontitis con parto prematuro y bajo peso al nacer. La revisión periodontal antes o durante el embarazo es recomendable.
El tabaco merece mención aparte: es el factor de riesgo modificable más importante de la periodontitis. Además de agravarla, enmascara el sangrado —el aviso principal— y reduce la respuesta al tratamiento.
06 — Qué esperar
PASO 01
Antecedentes médicos, medicación, tabaco y antecedentes familiares. Buena parte del riesgo periodontal se explica aquí.
PASO 02
Medición de los seis puntos de cada diente con sonda milimetrada, registrando profundidad, sangrado, recesión y movilidad.
PASO 03
Serie periapical u ortopantomografía para ver el nivel real de hueso, que la sonda por sí sola no muestra.
PASO 04
Explicación del periodontograma, fase de la enfermedad, pronóstico y presupuesto por fases antes de empezar nada.
07 — Dudas frecuentes
El raspado y alisado radicular se realiza con anestesia local, de modo que durante la sesión no se nota dolor. En los días siguientes es habitual cierta sensibilidad al frío y molestia en la encía, que se controla con analgesia habitual y remite en pocos días.
Se detiene y se controla, pero no se «cura» en el sentido de volver al punto de partida: el hueso perdido no se recupera espontáneamente y en algunos casos solo parcialmente con técnicas regenerativas. Por eso es una enfermedad crónica que requiere mantenimiento indefinido, igual que la hipertensión.
No, si ya hay bolsas periodontales. La limpieza profesional actúa por encima de la encía; el sarro que causa la periodontitis está por debajo, adherido a la raíz dentro de la bolsa, y solo se elimina con raspado y alisado radicular.
Puede ocurrir, y conviene saberlo antes. Al desinflamarse, la encía hinchada se retrae y deja a la vista los espacios que la inflamación ocultaba. No es un efecto del tratamiento: es la situación real que ya existía bajo la encía inflamada.
Sí, pero solo con la enfermedad estabilizada y con un mantenimiento riguroso después. Un paciente periodontal tiene mayor riesgo de periimplantitis —la misma enfermedad alrededor del implante—, así que el orden importa: primero tratar, luego rehabilitar.
Lo habitual en un paciente periodontal tratado es cada 3 o 4 meses, no una vez al año. El intervalo se ajusta al riesgo individual: control de placa, tabaco, diabetes y respuesta obtenida en la reevaluación.
Tratamiento en Donostia
El tratamiento periodontal en Donostia-San Sebastián lo realiza Clínica Achútegui Dental, en Avenida de Madrid 32. Sondaje completo, diagnóstico explicado y presupuesto por fases antes de empezar.